A ti adoraré

A ti adoraré

Hace unos años estábamos encerrados, apenas nos estaban dejando reunirnos, fue un tiempo difícil donde nos cuestionamos si valía la pena seguir, cómo podíamos mantener la llama encendida, sí no nos dejaban cantar, si estábamos encerrados y limitados.

¿Si te quitaran la capacidad de hablar y de escribir cómo podrías expresar tu amor hacia tu familia? ¿Si te quitaran las maneras más comunes de comunicación cómo le harías saber a las personas lo que quieres o cuánto les aprecias? Vinculamos nuestra manera de comunicarnos, con la capacidad expresar aprecio, reconocimiento y amor a otros.

Hechos 16:16-28

Pablo y Silas en la cárcel

16 Una vez, cuando íbamos al lugar de oración, nos salió al encuentro una joven esclava que tenía un espíritu de adivinación. Con sus poderes ganaba mucho dinero para sus amos. 17 Nos seguía a Pablo y a nosotros, gritando:

—Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, y les anuncian a ustedes el camino de salvación.

18 Así continuó durante muchos días. Por fin Pablo se molestó tanto que se volvió y reprendió al espíritu:

—¡En el nombre de Jesucristo, te ordeno que salgas de ella!

Y en aquel mismo momento el espíritu la dejó.

19 Cuando los amos de la joven se dieron cuenta de que se les había esfumado la esperanza de ganar dinero, echaron mano a Pablo y a Silas y los arrastraron a la plaza, ante las autoridades. 20 Los presentaron ante los magistrados y dijeron:

—Estos hombres son judíos, y están alborotando a nuestra ciudad, 21 enseñando costumbres que a los romanos se nos prohíbe admitir o practicar.

22 Entonces la multitud se amotinó contra Pablo y Silas, y los magistrados mandaron que les arrancaran la ropa y los azotaran. 23 Después de darles muchos golpes, los echaron en la cárcel, y ordenaron al carcelero que los custodiara con la mayor seguridad. 24 Al recibir tal orden, este los metió en el calabozo interior y les sujetó los pies en el cepo.

25 A eso de la medianoche, Pablo y Silas se pusieron a orar y a cantar himnos a Dios, y los otros presos los escuchaban. 26 De repente se produjo un terremoto tan fuerte que la cárcel se estremeció hasta sus cimientos. Al instante se abrieron todas las puertas y a los presos se les soltaron las cadenas. 27 El carcelero despertó y, al ver las puertas de la cárcel de par en par, sacó la espada y estuvo a punto de matarse, porque pensaba que los presos se habían escapado. Pero Pablo le gritó:

28 —¡No te hagas ningún daño! ¡Todos estamos aquí!

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Dios a través de este pasaje me recordó que la alabanza y la adoración no dependen del lugar y mucho menos de la circunstancia, dependen del corazón. Sin importar el castigo, el dolor, las heridas, las cadenas… todo puede ser y es roto cuando alabamos y adoramos a Dios, cuando confiamos en Él.

En la prueba (Pablo y Silas en la cárcel, luego de ser castigados, atados en el calabozo más oscuro por hacer lo correcto)

25 A eso de la medianoche, Pablo y Silas se pusieron a orar y a cantar himnos a Dios, y los otros presos los escuchaban. 26 De repente se produjo un terremoto tan fuerte que la cárcel se estremeció hasta sus cimientos. Al instante se abrieron todas las puertas y a los presos se les soltaron las cadenas. 

Las cadenas fueron rotas después de adorar y alabar, no antes. Pero, cómo alguien va encontrar fuerzas para cantar y orar a Dios metido en una cárcel, golpeado, herido y amarrado, no suena lógico. Pero creo que ellos cantaron, oraron en medio de la situación, porque sabían que era alabar y adorar.

Y lo que he aprendido de Pablo y Silas, es que la alabanza y la adoración, no tienen que ver con el ritmo o velocidad de las canciones, no tiene que ver si las canciones son lentas o rápidas, si solo llevan piano o tienen guitarra eléctrica y batería y mucho menos tiene que ver si es una balada, ranchera o un buen merengue.

La alabanza tiene que ver con sincronizarnos, activarnos y unirnos los unos a los otros es algo más horizontal, con la gente que tienes al lado y juntos hacia Dios, mientras que la adoración tiene que ver con ajustarnos ya de manera más individual más íntima al mismo canal con Dios. Y sí la música es importante, pero puede existir alabanza y adoración sin música.

De hecho, para entenderlo más fácil es como hacer un tramado y balanceo de llantas en un automóvil. Para los que no tienen auto, les paso a explicar fácilmente de qué se trata. La alineación de las ruedas, que también se le llama tramado, consiste en ajustar los ángulos de las ruedas, de tal manera que queden correctamente alineadas, viendo en la dirección correcta. Por otro lado, el balanceo de las ruedas permite que estas últimas giren sin causar vibraciones innecesarias.

Tramado o alineción es como la adoración, permite que no nos desviemos del camino, es lo que hace que cuando usted está en un automóvil y suelta el volante, el auto no se vaya hacia los lados, sino que se mantenga en dirección recta.

Mientras que el balanceo es como la alabanza, nos permite vibrar y girar en la misma dirección. Hacia Dios, reconociendo quién es Él, Su poder, Su majestad, donde podemos expresar nuestra gratitud por lo que Él ha hecho, pero también por lo que Él hará.