El ministerio de Jesús se desarrollaba pocas veces en la sinagoga o en una casa, la gran mayoría de los eventos de vida de Cristo que registra la Biblia se dieron en la calle, de viaje, en un monte, en el mar, caminando, visitanto amigos, en el día a día e incluso en el día de reposo. No consideró suyo o propio lugares u objetos sino el corazón y amistad de los que le rodeaban. Me recuerda que todo aquello que doy por sentado es temporal, prestado como herramienta y no como un fin.
El Rey de reyes y Señor de señores, aquel que al nacer le prestaron un pesebre porque no había lugar, al que le prestaron una barca para poder predicar, un aposento para comer con sus discípulos, una cruz que no era para Él y una tumba temporal que usó 3 días y luego dejó vacía.
Somos invitados a caminar con Jesús, a no convertir nuestra relación, con Él en una visita al doctor, un concierto, un show de stand up o un club social. Se nos invita a ser cuerpo, a ser templo y en todo lugar llevar con nosotros y manifestar la presencia de aquel que es Dueño y Señor de todo.

