Cuando se cumple años y se pasa de los 40 comienzan los, a mi nunca… a mi nunca me dolía la espalda, a mi nunca me daba depresión, a mi nunca me caía mal el chicharron, a mi nunca me daba sueño a las 7 de la noche y otras tantas cosas.
Pero la edad también trae consigo buenas enseñanzas, sabiduría, la capacidad de valorar lo realmente importante y muchas buenas experiencias.
Cuando se llega a la edad media, se presentan algunas crisis propias de la edad, en mi caso he pasado ya por 5 crisis distintas, de las que en algunos casos he salido ganador y de otras sigo en la lucha y hoy quiero compartir acerca de lo que Dios me ha enseñado para avanzar según Su voluntad.
En la segunda carta a los Corintios Pablo les escribe a los hermanos de la iglesia de Corinto, una iglesia media complicada, que pasaba por muchas crisis, por muchas situaciones difíciles y tanto Pablo, Timoteo y otros estuvieron pastoreando y tratando de arreglar las cosas. Y claro cuando las cosas no salen como uno quiere y las personas que le rodean a uno no ayudan, uno tiende a agotarse, desgartarse e incluso piensa en dejar todo botado.
2 Corintios 4:16-18
Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.
Aun a pesar de las cosas que pudieran estar pasando, Pablo y los demás recordaron que Dios les invita a no desmayar a seguir confiando en Él.
Mi primera crisis fue con el MIEDO, de hecho toda mi vida he tenido muchísimo miedo a cosas, como al agua, porque casi me ahogo cuando tenía unos 4 o 5 años. Otra es a presentarme en público, desde el kinder o jardín de niños lloraba desconsoladamente cuando tenía que salir en las obras de teatro o cuando me vestían de traje típico no me gustaba que me pintaran bigote con marcador.
Pero también sufro muchas veces de eso que llaman el “sindrome del impostor”. Ese temor que da cuando uno no se cree suficiente para hacer una labor. Y creo que Josué, luego de que Moisés muriera se sentió de manera parecida, por eso el mismo Dios le dijo lo siguiente:
“Esfuérzate y sé valiente, porque tú serás quien reparta a este pueblo, como herencia, la tierra que juré a sus padres que les daría. Pero tienes qué esforzarte y ser muy valiente. Pon mucho cuidado y actúa de acuerdo con las leyes que te dio mi siervo Moisés. Nunca te apartes de ellas, ni a la derecha ni a la izquierda, y así tendrás éxito en todo lo que emprendas. Procura que nunca se aparte de tus labios este libro de la ley. Medita en él de día y de noche, para que actúes de acuerdo con todo lo que está escrito en él. Así harás que prospere tu camino, y todo te saldrá bien. Escucha lo que te mando: Esfuérzate y sé valiente. No temas ni desmayes, que yo soy el Señor tu Dios, y estaré contigo por dondequiera que vayas.»”. Josué 1:6-9
El miedo puede ser muy complicado, pero es algo que todos tenemos en menor o mayor grado.
Dios le dio a Josué la clave, convertir el temor en un activador o detonador, no en un congelador. Y eso se logra esforzandosé y siendo valiente. Ser valiente o superar el miedo es algo que se aprende haciendo, enfrentando, no se supera solo viendo o conociendo, hay que hacer algo al respecto.
Se trata de hacer las cosas aún con miedo, sabiendo que Dios estará con nosotros donde quiera que vayamos y lo que sea que hagamos.
Entender que el miedo no se hizo para dañarnos, sino más bien para protegernos. Debe de ser un activador, un detonador para hacer las cosas que Dios nos ha enviado para hacer.
Y cuando hacemos mucho una cosa que nos daba miedo, deja de tener ese efecto de terror en nosotros y en lugar de debilitarnos, nos empieza a dar fortaleza.
Mi segunda Crisis fue La RUTINA, a todos nos tiende a aburrir hacer lo mismo siempre, como si nuestra vida se manejara en piloto automático y a esto le atribuimos la falta de sabor y variedad en nuestros días.
Una palabra parecida a la rutina es la perseverancia y esta es un esfuerzo continuo, supone alcanzar lo que se propone y buscar soluciones a las dificultades que puedan surgir, la constancia es un valor fundamental en la vida para obtener un resultado concreto. Con perseverancia se obtiene la fortaleza y esto nos permite no dejarnos llevar por lo fácil y lo cómodo.
Las escrituras enseñan que aquellos que “vencen” y perseveran en la fe, heredarán la vida eterna, lee Apocalipsis 2:7
Las gotas de agua provocan agujeros aun en la piedra más fuerte, no por la fuerza que tienen, sino por la perseverancia con la que caen. La perseverancia siempre logra el objetivo, no importa la intensidad con la que se inicia.
He aprendido, que la rutina no es tan mala como la pintan, se transformar en hábitos e incluso, pasar de la rutina al ritmo, esto se convierte en disciplina, si hablamos de ejercicios la contancia se vuelve memoria muscular y prepara al organismo para reaccionar mejor ante las circunstancias de la vida, aun las que aparecen de repente, es igual con la Fe, Dios nos invita a perseverar, a mantenernos a creer en una fe constante que es lo que necesito como base para alcanzar aquello que tanto quiero lograr.
Una tercera crisis que atravece tiene que ver con el Balance, es algo que pasamos buscando toda la vida, cómo lograr equilibrar todos los sombreros que nos ponemos, los roles y tareas que aceptamos y las que se nos imponen.
El desbalance en nuestras vida llegó por culpa de nosotros mismos, por cabezonada del propio ser humano, debido al pecado, llegó por la caída, es por eso que el balance, el equilibrio es practicamente imposible. Solo Dios puede hacer algo nuevo, solo Su plan a través de Jesús, puede traer balance y equilibrio. Bien lo dijo Jesús mismo: “En el mundo tendreís aflicción, pero no teman, yo he vencido al mundo”.
También Jesús nos recuerda que debemos de tener cuidado con nuestras prioridades, que debemos buscar primeramente las cosas de arriba, las cosas del reino y lo demás será añadido. Que debemos tener cuidado donde ponemos el tesoro de nuestro corazón… a qué le damos prioridad en nuestra vida. Y más que eso cuidar en qué invertimos nuestro tiempo.
Pero hay un balance que sí que podemos conseguir, uno que cuesta, que no es fácil, pero nos hace parecernos más a nuestro Creador, se da cuando vencemos al mal con el bien, cuando amamos a nuestros enemigos, cuando los bendecimos y no maldecimos, es porque a la manera de Jesús, logramos balance, alcanzamos justicia de Dios, pero más que justicia, logramos RESTAURACIÓN.
La justicia humana busca muchas veces la destrucción del otro para intentar compensar el daño, pero Dios a través de Cristo busca la restauración, busca la transformación, incluso crear algo nuevo.
La verdad es que la vida no es balanceada y ahí está su hermosura, es solo entender que todo tiene su tiempo y todo cuanto pasa debajo del sol tiene su hora. Pero podemos escoger a qué le doy prioridad en momentos específicos de mi vida.
Mi cuarta crisis tiene que ver con la Identidad, saber quiénes somos pareciera ser la base de muchas cosas en nuestra vida. La crisis de identidad… casi siempre pasa más cuando somos adolescentes, tratamos de buscar donde encajar, saber quiénes somos, yo por mucho tiempo traté de encontrarme más allá de ser conocido como el hijo de mis papás…
A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre, que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios. Juan 1:11-13
La crisis de identidad, creo que fue la más dura que tuve que atravesar y me imagino que para muchas otras personas también, primero porque no necesariamente tuvimos a la mejor familia o el pasado ideal, segundo porque mientras crecemos, más que querernos parecer a alguien, queremos encontrar nuestro propio camino. Pero la realidad es que nuestra identidad no tiene que ver con lo que tenemos, lo que hacemos o hemos aprendido y mucho menos con lo que sentimos, que es lo que nos está tratando de enseñar la sociedad actual, sino como dice Juan, nuestra identidad está basada en Dios, en esa decisión que tomamos de recibir el regalo de amor y salvación a través de Jesús. Y como dice también, no es por voluntad humana… sino por voluntad y deseo de Dios mismo, nuestro creador.
Mi identidad estuvo en crisis, para luego entender que mi pasado, incluso aquello que me molestaba en algún momento, no definía quien soy, solo era una fotografía de lo que me pasaba en el momento, y que mi vida está escondida y definida en Jesús, en Dios mismo.
La quinta crisis que he atravesado tiene que ver con encontrar mi propósito, he hecho de todo, he intentado varias cosas tratando de encontrar para lo que fui creado y enlazar de alguna manera las cosas que hago con un porqué, encontrar una razón y una meta para mi vida.Pero descubrí, queel propósito no es una meta a la que se llega, sino un camino que se camina.
El propósito parece más algo que decidimos y hacemos todos los días, que algo que descubrimos o luchamos por alcanzar (propósito no es un sueño o meta)
Para la joven Ester en la Biblia, su propósito no fur ser reina, su propósito fue caminar en los valores que su tío Mardoqueo le inculcó desde pequeña (ella era huérfana), eso le llevó a tomar la decisión de presentarse ante el rey aún viendo su vida amenazada para salvar a su pueblo.
Para 3 amigos de Daniel: Sadrac, Mesac y Abednego, su propósito no era ser los sabios más importantes del reino de Nabucodonosor, sino ser fiel a Dios ante cualquier circunstancia, aun cuando fueran lanzados a un horno calentado al extremo.
Pasamos nuestra vida buscando el por qué y el para qué estamos acá en la tierra, pero la verdad es que el propósito nunca se ha tratado de una meta o un destino, sino del camino en el que estoy y lo que descubro mientras lo transito.
Sin importar la crisis, Él ha prometido que estará conmigo
No se trata del POR QUÉ, incluso tampoco se trata del PARA QUÉ pasas crisis o situaciones difíciles, en ocasiones Dios NO permite que lo veas o lo entiendas y entonces solo puedes aceptar en fe que todo se trata de Su voluntad para ti y que puedes confiar como dice la canción “Aunque no pueda ver sé que estás obrando”.
Bien lo decía nuestro Señor Jesucristo, Bienaventurados los que creen sin ver:
Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron. Juan 20:26-29
Confiar en que Dios conoce el camino mejor que yo, incluso aunque yo haya pasado por ahí montones de veces antes.
Por eso en el Sermón del monte Jesus nos enseña que aún en medio de los momentos de crisis, si confiamos en ÉL también encontraremos una bella recompensa a persar de todo.
Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Mateo 5:3-11

