Siempre me he hecho estas preguntas con respecto a la relación humano –mascota
¿Cuál es la cifra mundial de dueños de mascotas? ¿Cuántos tipos de mascotas existen? ¿Cuántos tienen más de un tipo de mascota? Y la más polémica de todas ¿Cuál de todas las mascotas la más inteligente?
Siempre ha existido una lucha entre los que dicen que los gatos son más inteligentes y otros que dicen que los perros lo son. Una lucha eternal entre los perro lovers y los gato lovers.
Un buen amigo mío me insistió en que los perros son más inteligentes que los gatos, a lo cuál me dijo, “mi perro te lo puede demostrar, hace algo que ningún gato podría hacer en mil años. A mi perro si le das dinero sale inmediatamente y compra el periódico”. Yo muy incrédulo, saco un billete y se lo doy al perro, a lo que el animal, sale corriendo inmediatamente, pero al cabo de una hora, el perro no regresaba. Yo ya bien indignado de haber caído tan bajo dándole dinero a un animal con la fantasía de que me traería, La Nación, La Teja o la Extra, le reclamo a mi amigo y le digo “qué va lo que dijiste fue puro cuento”. Entonces mi amigo me pregunta, “¿De cuánto era el billete le diste?” Yo le dije, “un billete de 5.000”. A lo que me responde, “con razón, cuando le das tanto dinero él se va para el cine”.
Si lo sé era un chiste no muy gracioso. Si hubiera sido cierto el cuento, pensaría que definitivamente el perro no es el más inteligente, sino que yo sería el tonto en creer que si le daba dinero a una mascota me iba a traer el periódico. Aun así muchos les otorgan a los sabuesos unos de los primeros puestos al designar a los animales más inteligentes, seguidos en la lista muy de cerca por la Narco Paloma y a los Gatos Narcos de la Reforma.
Aunque no he tenido una experiencia cercana con un animal que me sorprenda con su capacidad intelectual, sí he vivido experiencias de mucho aprendizaje con mi propia mascota
Llevo casado ya algunos años con una Hermosa dama, en definitiva, la mujer de mis sueños, el amor de mi vida, el único detalle es que no venía sola. Tenía un perrito, un chihuahua cabeza de venado, es un perro mediano y debo decir que, al inicio de nuestra relación, el animalito no me quería mucho. Ahora, creo que me quiere más a mí que a mi esposa (pero no se lo digan a ella).
Mi perrito se llama Pocho y es una fiera mientras tenga a otros animales y seres humanos a distancia, sino parece más bien una dócil paloma. Una noche mientras me encontraba preparando el almuerzo del día siguiente, sí porque yo soy el que cocina en la casa y me encanta… mi pequeño amigo de 4 patas llegó a la cocina, husmeando por ahí, detecto unas boronas y unas sobras de comida. Como me di cuenta de lo que estaba haciendo, rápidamente me interpuse entre lo quería comer, que yo sabía que era malo y posiblemente letal para él (como el chocolate) y fui una barrera.
Me interpuse entre algo que él deseaba mucho, pero que yo sabía que le podía hacer daño.
En un intento desesperado por alcanzar los sobros de comida, me mordió…
En realidad, no fue mucho, yo no le hice nada, solo le di una de esas miradas matadoras, y se alejó triste y con el rabo entre las piernas.
Poncho no sabe lo que hice, o por lo menos lo que intenté hacer, que fue salvarle la vida.
Pero la verdad es que en ocasiones me parezco más a mi perro de lo que parece.
Yo muchas veces trato de morder la mano de Dios, la mano de mis jefes o cuando era adolescente la mano de mis padres. Aun cuando están evitando o estorbando en nuestra vida para que no hagamos algo que saben que traerá más dolor o dificultad a nosotros.
Dios y las personas que nos aman a veces se interponen entre los deseos, antojos, caprichos y nosotros. Y vemos lo que no obtuvimos como un fracaso, en lugar de pensar que muy probablemente, la vida tiene algo mucho más grande para nosotros que un festín de unos instantes. Escojamos el banquete y no mordamos a las personas buenas de nuestra la vida por unas cuantas migajas.

